Cuerpoignorans a CuerpoSapiens

Hacia el CuerpoSapiens

“…con frecuencia la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento: son los que  saben poco, y no los que saben mucho, los que aseveran positivamente que éste o aquel  problema nunca será resuelto por la ciencia”.

-Charles Darwin-


Soy un temprano aficionado al ejercicio y al deporte, ya de pequeño me divertía tratando de ganar a todo quisqui en cualquier proeza motriz. No tengo abuela, así que puedo reconocer que no se me ha dado mal esto del ejercicio, no obstante, soy un campeón tan solo para mis hijos. Competí en atletismo como velocista y practiqué artes marciales tan pronto como pude, hasta terminar a las órdenes de un entrenador y competidor de culturismo. Por el camino, como quien dice, adquirí un creciente interés por las claves del ejercicio físico, los tipos y formas de entrenamiento y fui descubriendo la importancia de la alimentación para lograr mis objetivos. Como todo el mundo, he probado cosas, he desechados muchas y he admitido las que pensaba que me funcionaban. Se tarda mucho en hacer las cosas bien así, por ensayo error. Aún cuando sea un método con limitaciones, no es mal método, pero es lento como el caballo del malo. Es lo que se dice, lo que lees en revistas específicas, lo que aconsejan los expertos que te encuentras. Así nos hacemos expertos de andar por casa. Nos mueve el interés, la curiosidad.

En un principio nunca cuestioné aquellas lecturas o consejos y los seguí al pie de la letra. Cambié algunos hábitos alimenticios y entrené duramente. Así hasta que empecé a encontrar ciertas incoherencias y algunas contradicciones. Todo esto me llevó a empezar a cuestionar poco a poco algunos pilares de las creencias populares más extendidas sobre el entrenamiento o las dietas del deportista y llegar a la conclusión de que se trataban de falsas creencias. Llamadlo sexto sentido o como queráis, será por nombres, pero lo cierto es que siempre he creído disfrutar de un “sentido arácnido” que me advierte cuando una duda es razonable y que es aconsejable cuestionar la información que nos llega. Es así que acabé como licenciado en Educación Física y acudiendo a fuentes de documentación cada vez más fiables sobre salud y entrenamiento. Después, transmitir mi preocupación a otros siempre me ha parecido lo correcto. Soy de los que piensan que se debe tratar de hacer lo correcto, y es lo que hago.

Y la cuestión es ésta, que las fuentes parecen fiables, generalmente hasta los testimonios parecen fiables, sobre todo, que cuanto más difundida, extendida y arraigada en el saber común e incluso profesional esté una información, más confiable parece. Pero no siempre las evidencias científicas corroboran estas creencias, de hecho muchas más veces las desmienten. La inercia de la falsa creencia es tanto más obstinada cuanto más originales sean los descubrimientos a la luz de las investigaciones. Esto es lo que ocurrió con el mito de las llamadas “agujetas” cuyo origen fue atribuido al ácido láctico cristalizado en forma de agujas en el músculo castigado por el esfuerzo novedoso, y la no menos peregrina solución de tomar bicarbonato para disolver dichos cristalitos, o agua con azúcar (que tire la primera piedra quien no lo tomara alguna vez, como fue mi caso, ya que me lo indicó un profesor de Educación Física del “cole”, ya hace muchos años). Aunque hoy esta explicación está obsoleta, resulta que el fenómeno sigue siendo conocido como “agujetas” por la mayoría no experta en la materia, y no pocos expertos también la denominan así. Sucede de esta manera, porque la creencia generalmente queda atrincherada por considerable tiempo en el pensamiento de muchos. Este ejemplo sirve ahora para ilustrar los objetivos de mi blog.

Foto: Teco (Pablo Salto-Weis) http://www.flickr.com/tefocoto

Para ayudar a erradicar estas inercias sociales, estas falsas creencias, prácticas erróneas y mitos de la salud y la actividad física que forman nuestro “cuerpoignorans” nace la idea de CuerpoSapiens. Pretendo divulgar mi bagaje y el de muchos otros autores e investigadores para contrastar todo aquello que llevamos en la mochila del entrenamiento y no cargar con un peso inútil.  Entrenar bien es algo más sencillo de lo que podemos creer, pero entrenar mal es tremendamente fácil. Lo difícil es saber distinguir cuando se hace bien y cuando no. Las respuestas vendrán de la “Actividad Física Basada en la Evidencia”, que es como a mí me gusta llamarla y como trato que sea considerada.

El fin último de la página es llegar al máximo de lectores posibles, pues promover la actividad física, la salud y el entrenamiento efectivo requiere tener la mayor de audiencia y no se ha de orientar exclusivamente a los expertos. Por ello es mi intención reducir todo lo posible el lenguaje más técnico y lograr una lectura amena para que la divulgación sea efectiva, en esto aprendo cada día. Espero vuestras aportaciones, deseo vuestras críticas y atenderé vuestras dudas.

Gracias a todos

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 166 seguidores